No hay mejor forma de explorar una isla tan pequeña como Porto Santo que un Bubble Car. Estos vehículos ecológicos de dos plazas permiten desplazarse con comodidad y seguridad. Tienen techo, pero son abiertos, lo que protege del sol y ofrece aire acondicionado natural.
Con el Coche Burbuja, podrá ir de un lugar a otro en un abrir y cerrar de ojos. Eche un vistazo al mirador de Flores en Cabo Calheta o pasee cerca de los picos gemelos de Facho y Castelo. Recorra la capital, Vila Baleira, donde encontrará edificios importantes como la Iglesia Matriz, del siglo XVI, y la casa de Cristóbal Colón, hoy convertida en museo. Aldeas remotas -para los estándares de Porto Santo- como Camacha también estarán a su alcance. Allí se encuentra el único museo etnográfico de la isla.
Los coches burbuja tienen una autonomía eléctrica de hasta 100 km (suficiente para dar la vuelta a la isla) con una carga completa y alcanzan una velocidad máxima de 90 km/h. Son divertidos, seguros y fáciles de conducir. Son divertidos, seguros y fáciles de conducir.