En un país tan rebosante de vida salvaje como Sri Lanka, hace falta algo especial para destacar entre la multitud, pero el río Madampeestuary lo consigue. Deslícese por la tarde a través de las cuevas de los manglares y por el centelleante río mientras el sol comienza a ponerse. Esta zona protegida está reconocida por el Convenio de Ramsar sobre los Humedales y alberga más de 17 especies de aves y una gran variedad de reptiles y anfibios.
Mientras navega por los túneles de los manglares y pasa por debajo de los desvencijados puentes de madera, no pierda de vista la fauna: es un territorio privilegiado para la observación de la naturaleza. Los monos comen fruta encaramados a ramas colgantes y los lagartos se deslizan por el agua. Disfrute de una taza de té de Ceilán en una de las islas -visitará algunas exclusivas del Museo- y mézclese con los lugareños.
Por último, nos dirigiremos a un criadero de tortugas, donde conoceremos a algunas crías rescatadas del mar. Estos criaderos son cruciales para la conservación de estas criaturas en peligro de extinción, ya que proporcionan un refugio seguro para que los huevos eclosionen y las tortugas jóvenes crezcan fuertes antes de ser liberadas de nuevo en el océano.