La naturaleza y la vida local se mezclan sin esfuerzo en Roshnik, un encantador pueblo a sólo 25 minutos de Berat. Rodeado de ondulantes colinas y una vegetación vibrante, este apacible lugar ofrece una visión de un modo de vida moldeado por la tradición, la historia y la propia tierra. Aunque la región de Berat es rica en lugares que explorar, Roshnik deja una impresión duradera por su ambiente cálido y su carácter auténtico.
El pueblo, que formaba parte de la antigua Vía Egnatia, ha estado vinculado durante mucho tiempo a los viajeros y al comercio. Hoy, su clima favorable mantiene el paisaje verde todo el año, creando el entorno perfecto para los viñedos y la agricultura. Roshnik es el único lugar donde crece la rara uva Pules, y sus viñedos se extienden por el campo hasta donde alcanza la vista, invitando a los visitantes a bajar el ritmo y disfrutar de un tranquilo paseo entre las vides.
Lo más destacado de la visita es el encuentro con la familia Fiska, que acoge a los huéspedes en su experiencia de agroturismo con una hospitalidad genuina. Tendrá la oportunidad de probar su rakia casera, un aguardiente de frutas tradicional elaborado siguiendo recetas ancestrales, antes de visitar la bodega familiar para conocer su proceso de elaboración. Las catas de vino se maridan con licores locales que reflejan los sabores y tradiciones de la región.
Ninguna visita a Roshnik está completa sin probar sus famosos higos, que suelen degustarse secos y servidos junto a quesos locales y especialidades de temporada. Es un momento sencillo pero memorable, perfecto para saborear, compartir y capturar con la cámara.