Boston concentra siglos de historia en tan solo unas pocas millas cuadradas, y este tour gastronómico exprés está diseñado para degustar lo mejor de ella en dos horas. Sin rellenos, sin desvíos. Solo los platos, las historias y los barrios que definen esta ciudad.
Comienza en el Quincy Market, bajo la cúpula de cobre que en su día albergó uno de los grandes mercados gastronómicos estadounidenses del siglo XIX. La primera parada marca la pauta: la clásica langosta de Boston, acompañada de la historia de cómo el Atlántico ha marcado todo lo que se come en Boston.
Desde allí, la ruta se adentra en el North End, el barrio más antiguo de la ciudad y el más delicioso. En el interior de una salumeria tradicional, donde cuelgan del techo provolone añejo y embutidos curados, los participantes degustan queso de primera calidad y prosciutto di Parma, un vínculo directo con las cocinas de los inmigrantes que hicieron legendario a este barrio.
El paseo pasa por la casa de Paul Revere, donde las historias se vuelven más extrañas y ricas, incluida la del Gran Inundación de la Melaza. A continuación, llega una porción de pizza del North End, de masa fina, chamuscada y de un tamaño desmesurado en el mejor sentido posible.