El trayecto desde Dublín hasta los acantilados de Moher dura aproximadamente dos horas por autopista.
La primera parada es Galway, una ciudad llena de vida conocida por sus calles coloridas, su música en directo y su rica historia. Aquí podrás pasear junto al río, visitar el Arco Español y descubrir los vínculos históricos de la ciudad con los comerciantes españoles.
El viaje continúa a través del Burren, un paisaje calcáreo único salpicado de castillos antiguos y pueblos pintorescos como Kinvara. Al llegar a los acantilados de Moher, dispondrás de unas dos horas de tiempo libre para explorar y admirar el espectacular paisaje. Con una altura de más de 200 metros sobre el océano Atlántico, los acantilados ofrecen algunas de las vistas costeras más espectaculares de Irlanda. Si tienes suerte, quizá puedas avistar frailecillos y otras aves marinas protegidas.
Por su seguridad, permanezca dentro de los senderos y miradores señalizados. Los bordes de los acantilados pueden ser peligrosos debido al suelo resbaladizo, los fuertes vientos y las condiciones meteorológicas cambiantes. Evite hacerse selfies cerca del borde y siga todas las indicaciones de seguridad expuestas.
El viaje de vuelta a Dublín discurre por el condado de Limerick, con una parada en el Centro Obama, cerca de la casa ancestral del expresidente de EE. UU. Barack Obama.