El monasterio de Ostrog, que acoge a visitantes de todos los ámbitos de la vida, independientemente de su religión o nacionalidad, se erige como el lugar religioso más importante de Montenegro. Este lugar sagrado, cuyos orígenes se remontan al siglo XVII, atrae a millones de personas cada año. Rinde homenaje a San Basilio de Ostrog, cuyas reliquias, consideradas milagrosas, se exhiben para que todos puedan verlas.
Enclavado en un acantilado vertical a 900 m sobre el nivel del mar, el monasterio ofrece algo más que una vista arquitectónicamente impresionante. Sirve como un sereno santuario de consuelo y oración.