Solo lo mejor
Detalles que marcan la diferencia, una parada más, ese rincón escondido... Lo mejor para tu viaje. Valoración: 8,3/10
Esta experiencia cumple con los criterios del Consejo Mundial de Turismo Sostenible. Al elegir esta experiencia, proteges los lugares que te gustan, cuidas el medioambiente y colaboras con las comunidades locales
Llega al corazón de cada destino con visitas y actividades únicas, creadas por lugareños y escogidas por nosotros.
Prepárate para llenar el carrete de tu cámara con la belleza del norte de Lanzarote. Desde el Jardín de los Cactus en Guatiza y los pueblecitos que parecen terrones de azúcar hasta la costa de lava y la bodega familiar, cada parada nos descubre una nueva faceta de la vida en este lugar. Ana, nuestra experta guía local, dice: «Nos tomamos la tarde a un ritmo relajado, empapándonos de las vistas y dedicando tiempo a apreciar la conexión entre la antigua tierra volcánica y lo que somos capaces de crear y producir a partir de ella».
Tu viaje comienza en Guatiza con una parada para hacer fotos frente al emblemático Jardín de los Cactus, creado por el legendario artista local César Manrique. Desde el mar de verde espinoso, te dirigirás al turquesa del Atlántico, que baña la roca volcánica negra y las arenas blancas de Caletón Blanco. Ana añade: «Los paisajes contrastantes te harán pensar que has viajado por diferentes países, pero en solo 20 minutos estarás en el Valle de las Mil Palmeras, donde las extensiones áridas dan paso a flores silvestres y palmeras datileras verdes». Visitarás el pueblo de Haría, en el valle, donde podrás entrar en tiendas de artesanía tradicional u optar por visitar la Casa-Museo César Manrique —solo para que lo sepas, esto corre a tu cargo—.
A continuación, en la bodega familiar de Ye, podrás saborear la auténtica esencia de Lanzarote. Quesos artesanales y vinos elaborados a partir de los terrenos ricos en minerales de la isla forman parte de tu menú de degustación, mientras te explican cómo se elaboran. Tu última parada pone el broche de oro al día, literalmente. Desde el Mirador de las Nieves, disfrutarás de unas vistas panorámicas de los escarpados acantilados volcánicos que hacen que esta parte de la isla sea tan imperdible.