Empieza la mañana entre los lugareños en la pastelería más antigua de Lisboa. Degustarás una deliciosa selección de bollería casera mientras saboreas un espresso clásico al estilo portugués. A continuación, te dirigirás a la única tienda de comestibles tradicional portuguesa que queda en Lisboa. Tu guía te explicará la obsesión de Portugal por el bacalao, y probarás otro producto local muy apreciado: el jamón ibérico de bellota, que prácticamente se deshace en la boca.
Es hora de tomar una copa en un puesto familiar con 130 años de historia que sirve el licor de cereza ácida, emblemático de Lisboa. Tu siguiente parada es un bar sin pretensiones que sirve la mejor bifana (bocadillo de cerdo marinado) de la ciudad. Este animado bar está siempre repleto de clientes habituales que no se cansan de él. A continuación, es hora de almorzar en una tasca tradicional, donde comerás entre lisboetas. Te acomodarás con tu pequeño grupo para degustar clásicos caseros de la cocina portuguesa, acompañados de la cerveza o el vino que elijas.
De camino a la última parada, tu guía te hablará de una de las joyas ocultas de la gastronomía portuguesa: el marisco en conserva de alta calidad. Aunque se haya hecho muy popular en los últimos años, el pescado en conserva ha sido un elemento básico de la cocina ibérica durante más de un siglo. Frente a una tienda tradicional, descubrirás la historia de la industria conservera en Portugal. Por último, pero no por ello menos importante, terminarás con un toque dulce gracias al pastel más famoso de Portugal: el pastel de nata. Descubrirás todo sobre su sorprendente historia y podrás observar de cerca cómo se elaboran estos dulces mientras saboreas uno de ellos.