Solo lo mejor
Detalles que marcan la diferencia, una parada más, ese rincón escondido... Lo mejor para tu viaje. Valoración: 8,3/10
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Llega al corazón de cada destino con visitas y actividades únicas, creadas por lugareños y escogidas por nosotros.
Las leyendas de la costa búlgara del mar Negro cobran vida durante esta excursión al cabo Kaliakra y a Balchik. Desde la belleza de los acantilados rojos del cabo hasta el aire nostálgico del Palacio de Balchik, te sentirás cautivado desde el primer momento. Elena, una de nuestras guías locales, afirma: «El jardín de cactus del palacio es uno de los más extensos de Europa y cuenta con más de 250 especies. Los terrenos del palacio gozan de una ubicación magnífica con vistas a la costa; entiendo por qué la realeza eligió este lugar como residencia de verano».
La primera parada es en un taller de cerámica de camino a una granja de caracoles en Bulgarevo. Aquí podrás degustar delicias elaboradas con caracoles. A continuación, nos dirigiremos al cabo Kaliakra, donde es posible que avistes especies de aves poco comunes. Elena comenta: «Kaliakra significa “hermoso” en búlgaro; son los tonos rojizos de los acantilados los que hacen que el cabo sea tan llamativo». Después, te dirigirás a la localidad turística de Balchik para disfrutar de un almuerzo con platos típicos búlgaros en un restaurante local, además de una visita al antiguo palacio real.
La residente más famosa de Balchik fue la reina María de Rumanía, quien pasó su última década en su palacio de verano. Encontró consuelo aquí en la década de 1930, paseando por los jardines botánicos del palacio y meditando en su ecléctico templo bahá'í. Para terminar, habrá una cata de vinos en la acertadamente llamada Bodega de la Reina, donde podrás probar hasta siete variedades locales. El vino búlgaro está ganando popularidad, pero sigue teniendo una excelente relación calidad-precio, por lo que es un magnífico recuerdo.