La salida de la ciudad le llevará por los suburbios del oeste y por la autopista de Normandía. Mientras viaja, conocerá la vida de Monet, el nacimiento del Impresionismo y cómo este artista transformó un humilde pueblo en uno de los lugares artísticos más visitados de Francia. Al llegar a Giverny, se le entregará el billete de entrada, que le permitirá acceder directamente a la casa y los jardines de Monet.
Dentro de la residencia de paredes rosas, restaurada a su estado original durante la época de Monet, podrá explorar el salón azul, la despensa, la cocina y el comedor amarillo brillante adornado con grabados japoneses. También tendrá acceso al dormitorio y a los aposentos privados del artista en el piso de arriba, donde Monet pasó más de cuatro décadas de su vida y crió a sus ocho hijos.
Si sale al exterior, se encontrará en el Clos Normand, un jardín de flores rectangular diseñado como un cuadro. De primavera a otoño, se llena de vida con más de cien variedades de flores: rosas, capuchinas, lirios, tulipanes y plantas exóticas de Asia oriental. Con tal abundancia de flora, los colores y las perspectivas cambian con cada sendero que se recorre, tal y como Monet imaginó.
Un pequeño paso subterráneo conduce al jardín acuático, donde se encuentran sauces, bambúes y el famoso puente japonés sobre el estanque de nenúfares. Allí podrá ver de primera mano los paisajes que inspiraron la icónica serie de Nenúfares de Monet. Tómese su tiempo para capturar fotos y descubrir los puntos de vista exactos que reconoce de sus obras maestras.