Brujas, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es el lugar ideal para una escapada de un día desde París. Sumergido en una fantasía medieval de callejuelas empedradas, casas con tejados a dos aguas y tranquilos canales, será guiado por un experto que le desvelará siglos de historia, leyendas y joyas ocultas. Su visita se enriquecerá aún más con un crucero por los canales, que le proporcionará unas vistas incomparables de las emblemáticas fachadas de Brujas. Durante los meses más fríos, el crucero da paso a una visita al ayuntamiento, que muestra la arquitectura gótica en su máxima expresión.
También dispondrá de tiempo libre para saborear las delicias belgas: mejillones, patatas fritas, gofres, chocolate y cervezas locales. Podrá comprar encajes hechos a mano y chocolates gourmet, o deleitarse con el inconfundible encanto de una de las ciudades más fotogénicas de Europa.
En invierno, Brujas se transforma en un auténtico escenario de postal navideña, con mercados e iluminaciones que le dan un aire mágico y hacen que su día sea realmente memorable.